CARITAS BOLIVIA APOYA LA XI MARCHA INDÍGENA POR LA DEFENSA DE LOS TERRITORIOS

Pastoral Social Caritas Bolivia apoya, con asistencia humanitaria, a la XI Marcha Indígena “Por la defensa de sus territorios”

El 24 de agosto se conmemoró los 31 años del hito más representativo de los pueblos y comunidades indígenas, la histórica Primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad de 1990. Asimismo, se comenzó la XI marcha que avanza desde la ciudad de Trinidad, rumbo a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, denominada “Por la defensa de los territorios y el respeto de sus derechos”.

La XI Marcha recorrió a la fecha más de 205 kilómetros y se encuentra en territorio cruceño, entre las localidades de Momené y El Puente. Logró su organización a partir de la participación de líderes históricos como los “tatas” marchistas de los 90s, quienes reivindican el respeto de los territorios y derechos de los pueblos indígenas de tierras bajas.

Las marchas indígenas históricamente han sido una estrategia de manifestación de la resistencia de los pueblos indígenas a las amenazas a sus derechos y sobre todo a su dignidad y sus territorios. Buscan la reivindicación y exigibilidad del respeto y ejercicio de los derechos colectivos de los pueblos indígenas; son pacíficas, logran articular las demandas o peticiones de varios pueblos, pero lo más importante es que pretenden obtener respuestas concretas a sus demandas por parte de las autoridades del Estado.

Históricamente el movimiento indígena ha estado en un segundo plano, sistemáticamente sus derechos han sido relegados sobre todo en lo que se refiere a sus territorios, a sus normas y procedimientos propios, y a su autodeterminación, esta marcha se da en una realidad de crisis organizativa de los pueblos y comunidades indígenas de tierras bajas, la gran mayoría de las organizaciones están divididas, politizadas y sin agendas propias. Lo que se busca es establecer los mecanismos para que desde el Estado se respeten los derechos de los pueblos indígenas establecidos en la CPE, sobre todo en el respeto de sus territorios, el derecho a la consulta, el respeto de sus normas y procedimientos propios y sobre todo establecer los canales para encaminar a una autodeterminación y autonomía indígena de acuerdo a sus usos y costumbres.

La marcha indígena también se desarrolla en un contexto de crisis ambiental y climática. Los incendios forestales han eliminado más de 3,9 millones de hectáreas, los impactos de los incendios sobre los ecosistemas transcienden no solo en el departamento de Santa Cruz y Beni, sino que afectan a todo el país. Otro de los factores vinculado a la crisis ambiental, es que en Santa Cruz los últimos 14 años se ha intensificado el escenario de conflictividad en torno a la dotación de tierras fiscales a actores privados (agro empresarios), comunidades indígenas, campesinas e interculturales, responsables de los incendios principalmente a causa de la ampliación de la frontera agrícola  y otras normas que favorecen intereses políticos más que productivos y de desarrollo.

La profunda crisis organizativa que vive el movimiento indígena de tierras bajas solo será posible superarla en la medida que las dirigencias verdaderamente expresen los intereses, demandas y propuestas de sus bases ante los distintos niveles del Estado, recuperando y posicionando sus agendas orgánicas y cuestionando las políticas públicas que vulneran sus derechos colectivos, no solo ante los órganos ejecutivo y legislativo del gobierno central, sino también de los niveles subnacionales.

La columna de la XI Marcha está conformada por hombres y mujeres Mojeños, Tacanas y Yuracaré, en su avance se van sumando marchistas de otros pueblos indígenas como el ayoreo, wheenayek, cavineño, chiquitano y guaraní. Un resultado de la actual marcha indígena es la creación del parlamento indígena como una alternativa a sus organizaciones tradicionales hoy cuestionadas e interpeladas por ellos mismos, o una alternativa para dar cuenta de su descontento con sus propios representantes indígenas en los órganos legislativos en los distintos niveles de gobierno.

Como Pastoral Social Caritas Bolivia, consecuentes con nuestra misión institucional y de la opción preferencia por los pobres, apoyamos a la Marcha con asistencia humanitaria haciendo llegar un lote de alimentos de primera necesidad consistente en arroz, azúcar, aceite sal, fideos, agua, charque y conservas entre otros víveres, llevando el mensaje de esperanza y solidaridad con sus demandas en el marco del respeto de sus derechos, de sus territorios en el marco de los establecido en el ordenamiento legal boliviano.

Sepan que siempre estamos con ustedes y que defenderemos públicamente su derecho a tener acceso garantizado y sostenible a este «don de Dios y derecho del pueblo», que es su tierra y el territorio en que se asientan sus pueblos y comunidades, tanto en sus lugares de origen como en otras partes ahora desocupadas o injustamente apropiadas y subutilizadas». (CPT.193)”