DÍA MUNDIAL DEL AGUA

Caritas Bolivia hace un llamado a cuidar este líquido esencial para la vida en el Día Mundial del Agua.

El Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo desde 1992, recordando la relevancia de este líquido esencial para la vida. El agua es un bien que hace posible que todas las especies terrestres continúen creciendo y desarrollándose cada día.

Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de su conservación y cuidado diario. El valor del agua es mucho más que su precio: el agua tiene un valor enorme y complejo para nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y la integridad de nuestro entorno natural. Si pasamos por alto alguno de estos valores, corremos el riesgo de gestionar mal este recurso finito e insustituible dentro de nuestra casa común.

Hoy en día, el agua está muy amenazada por el crecimiento de la población, las crecientes demandas de la agricultura y la industria, y el empeoramiento de los impactos del cambio climático, de ahí la importancia de evitar su despilfarro.

Como creyentes, tenemos la firme certeza de que la solución a este gravísimo problema que atenta contra la vida humana y la vida del planeta, pasa necesariamente por el encuentro con la persona y el mensaje de Jesucristo. Él, al declararse “Fuente de Agua Viva que salta hasta la vida eterna”, nos convoca a administrar con justicia y equidad el agua para apagar la sed de todos.

Cáritas Bolivia siguiendo la línea que el Papa Francisco presenta en su encíclica “Laudato Si”, llama a tomar conciencia para proteger la preservación de este líquido vital, porque si algún día llegara a escasear, traería consecuencias irreversibles para la humanidad.

Desde hace aproximadamente un año, el mundo atraviesa una crisis sanitaria, donde el principal recurso para combatirla es el agua. Lavarse las manos es esencial para contener la propagación de COVID-19 y muchas otras enfermedades infecciosas. Por desgracia, casi tres mil millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos. Es importante valorar cada gota de este recurso pensando en nuestro prójimo y en las futuras generaciones.

“Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”. (L.S. 84).