MENSAJE DE PASTORAL SOCIAL CÁRITAS BOLIVIA POR LA XXIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

(11 de Febrero de 2021)

“Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren y sabe hacerlo con eficiencia, animada por el amor fraterno” (Papa Francisco)

La “XXIX Jornada Mundial del Enfermo” se conmemora el 11 de febrero, en memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, Patrona de los Enfermos, y lo hacemos este año en medio de la pandemia del coronavirus que afecta a todos los países del mundo.

El Papa Francisco nos trae este mensaje para la Jornada del Enfermo: “La cercanía, bálsamo valioso para quien sufre”, y dedica un pensamiento especial a “quienes padecen en todo el mundo los efectos de la pandemia del coronavirus”, pensando especialmente en “los más marginados”.

En Bolivia, la pandemia llegó en marzo 2020, en medio de un escenario conflictivo en el ámbito político y social, con la economía y producción nacional deteriorada, carente de un sistema de salud sólido para enfrentarla, y sin el personal de salud capacitado.

No obstante, estas dificultades han despertado acciones de solidaridad y fraternidad en los bolivianos y bolivianas, especialmente con los más vulnerables como son los privados de libertad, adultos mayores, niños, migrantes y personas con discapacidad.

Las familias bolivianas se han visto inmersas en la incertidumbre, el corte repentino de las actividades habituales, con información contradictoria en los medios de comunicación y las redes sociales, nos hicieron sentir vulnerables y sin medios para enfrentar la pandemia que se avecinaba. Por su parte el personal de salud, presente en primera fila para cumplir con su obligación sanitaria, no disponía de protocolos, procedimientos, políticas y recursos para afrontarla¸ arriesgando su vida y la de los suyos, por brindar su servicio, así como las fuerzas del orden. 

Durante la cuarentena rígida, con el cierre de negocios, empresas, iglesias, centros educativos, y el confinamiento total de las personas en sus domicilios empezaron a escasear los alimentos, medicamentos y recursos económicos en general para la subsistencia.

Por parte de la Pastoral Social Cáritas se prestó atención especial a aquellas instituciones que albergan gran número de personas, como recintos carcelarios, casas de acogida, albergues, orfanatos, asilos, etc., ayudando a prevenir el riesgo de contagio a un gran número de personas y llevando la solidaridad, llegando con alimentos, medicamentos, insumos de bioseguridad y albergue a muchas personas,

Los más afectados han sido los adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes, pero no sólo ellos, los médicos y enfermeras se han llevado la peor parte al estar en primera línea en el tratamiento de los afectados.

“No sabemos lo que nos espera en 2021, pero lo que cada uno y todos juntos podemos hacer es comprometernos un poco más en el cuidado de los demás y de la creación”.

En esta Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Francisco destaca que la cercanía humana, “es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad”, y nos recuerda que “una sociedad es tanto más humana cuando más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren y sabe hacerlo con eficiencia, animada por el amor fraterno”.

La enfermedad siempre tiene un rostro: es necesaria la cercanía, el cuidado de la salud de quienes están en nuestro entorno más cercano, cuidar de los nuestros, sufrir con quienes sufren y procurar ayudar a quienes lo necesitan.

La importancia de la buena terapia y la relación de confianza: la persona enferma necesita la ayuda del personal de salud que le acompañe en el camino de curación, a través de una relación interpersonal de confianza.

La Jornada Mundial del Enfermo trae un mensaje que debe llegar hoy al corazón de cada boliviano y boliviana, que nos haga sentir corresponsables en la lucha contra este mal, y como el buen Samaritano, vivir la compasión y estar cercano a todo ser humano, pero especialmente de los más vulnerables: personas en situación de calle, los niños y ancianos que se dedican a la mendicidad, expuestos al contagio de todo tipo de enfermedades; los privados de libertad donde las condiciones precarias de los recintos carcelarios no permiten sobrellevar la pandemia en condiciones dignas para aquellos hombres y mujeres, y a los niños que en las cárceles de mujeres, acompañan a sus madres en el cumplimiento de su sentencia.

La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro: somos criaturas y experimentamos de modo más evidente nuestra dependencia de Dios. Aprendamos a orar e invocar a nuestra Madre, la Virgen María, a ponernos en las manos de Dios, especialmente en los momentos más críticos, como es la enfermedad misma.

Oremos en esta Jornada Mundial del Enfermo por quienes se sienten débiles en el cuerpo y en el alma, y por quienes arriesgan su vida por los demás.

Nos encomendamos a la Virgen María, en la advocación Virgen de Lourdes, pidiendo por su intercesión la salud de los enfermos, de las familias, del personal sanitario y de todos los que nos cuidan. Y ponemos ante la misericordia de Dios a quienes ya han partido a su presencia, víctimas de esta pandemia.

Mensaje en la XXIX Jornada Mundial del Enfermo.

Homilía de la Jornada Mundial del Enfermo