DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE

EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE CARITAS BOLIVIA HACE UN LLAMADO A MIRAR EN NUESTROS HERMANOS EL ROSTRO DE CRISTO

18/12/2020.- El 4 de diciembre del año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas alentada por el creciente interés de la comunidad internacional en proteger efectiva y plenamente los derechos humanos de todos los migrantes, y destacando la necesidad de seguir tratando de asegurar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los migrantes, proclama el 18 de diciembre como el “Día Internacional del Migrante”.

Han pasado 19 años desde esa proclamación en la que se reconoce la responsabilidad de los gobiernos, para acoger con dignidad a los migrantes y reconocerles como seres humanos necesitados de protección internacional. Sin embargo la realidad actual nos hace retroceder al episodio bíblico del Evangelio de San Mateo “cuando el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto….porque Herodes va a buscar al niño para matarle” (Mt. 2).

Podemos decir que el “Herodes” de nuestros tiempos son las crisis humanitarias y regímenes dictatoriales en las que se han visto inmersos muchos países del mundo, gobiernos intolerantes que abusan de su poder y generan la huida de sus ciudadanos, provocando que los más vulnerables como son los niños, niñas y adolescentes sufran la violencia en nuestros tiempos.

La cronología de algunos hechos, muestran la crudeza de esta realidad:

  • 2 de marzo de 2020, un niño sirio, muere al volcar una embarcación precaria con refugiados frente a la isla de Lesbos, constituyéndose este hecho en la herida abierta de Europa.
  • 6 de diciembre la Marina de Guerra del Perú informó que cerca a las 21:30 horas un bote que cruzaba la frontera entre Perú y Bolivia con 10  adultos y 5 niños a bordo,  empezó a hundirse, siendo el saldo, un hombre desaparecido por salvar a uno de los niños de la precaria embarcación.
  • 13 de diciembre de 2020, al menos 19 migrantes venezolanos murieron, entre ellos cuatro niños, cuando naufragó la embarcación en la que trataban de llegar a Trinidad y Tobago.

Estas jornadas de dolor que enlutan a la humanidad, deben ser llamadas de atención a los Gobiernos y las sociedades, para que tomen en cuenta, que la migración forzada no es un problema de los países de origen, sino un problema tripartito, donde convergen: países de origen, de tránsito y de destino, y que requiere un abordaje integral, con enfoque humanitario y de pleno respeto a los derechos humanos.

Migrar debería ser una opción y no un acto desesperado, cuyas consecuencias puede ser la pérdida de la vida misma, especialmente de los más vulnerables que en este caso son: las niñas, los niños y los adolescentes migrantes, quienes sopesan situaciones de gran vulnerabilidad por su edad y por su condición migratoria irregular.

El hambre no debiera ser sinónimo de migración, sin embargo la migración forzada vulnera un derecho tan básico del ser humano, como es el comer cada día, afectando de manera exponencial a los niños migrantes sobrevivientes de las duras condiciones del viaje en embarcaciones precarias, o por tierra a merced del frio, lluvia o calor agobiante, teniendo como compañeros inseparables al miedo y la incertidumbre.

Por todo esto, es necesario tomar en cuenta que la migración forzada nos presenta dos caras: la violencia y la explotación sexual o laboral de trata y tráfico de migrantes. Y la otra que es la solidaridad y la acogida con dignidad.

Desde la Pastoral Social Caritas Bolivia, a través de su Pastoral de Movilidad Humana, animamos a todos y todas para adoptar la segunda cara, aquella que brinda una esperanza para el que sufre, para el rechazado y para el temeroso, recordando que Dios en su grandeza nos da la oportunidad de ayudarles acogerles y respetarles, viendo en cada niño, niña y adolescente migrantes y sus familias, el rostro de Cristo.