BOLIVIA SUPERA LOS 110.000 CASOS DE COVID 19

BOLIVIA SUPERA LOS 110.000 CASOS DE COVID 19 Y SEGUIMOS EN LA BARCA SIN PERDER LA ESPERANZA

26/08/2020.- Desde la aparición de la Pandemia en Bolivia en marzo del presente año, fecha en la cual las autoridades de gobierno, aseguraron que Bolivia tenía una “sólida” capacidad de respuesta ante los posibles casos del coronavirus COVID-19, el panorama fue tornándose preocupante, llegando a declarar al país en “Emergencia Nacional”.

La cantidad de contagios se incrementaron exponencialmente, partiendo de 2 casos positivos el 11 de marzo, sobrepasando los 110.000 casos a la fecha. Asimismo el porcentaje de letalidad está entre el 3,1% y 5,6%. El virus no considera espacios geográficos, condiciones sociales y económicas, edades, razas, afectando indistintamente a la población, pero especialmente a los más vulnerables.

Acciones del Gobierno como declarar Estado de Emergencia Sanitaria, Cuarentena Total, otorgar bonos de ayuda humanitaria, la Ley excepcional de diferimiento de pagos de créditos y reducción temporal del pago de servicios básicos, el Crédito 1,2,3, a una tasa de interés del 3%, entre otras, dieron un respiro a la población en cortos periodos de tiempo, pero nada es suficiente frente a un sistema de salud obsoleto y cada vez peores condiciones económicas para las familias.

Pastoral Social Cáritas Bolivia ha otorgado ayuda humanitaria a todos los grupos vulnerables a los cuales sirve, así como la emisión de pronunciamientos en la defensa de sus derechos y los derechos del medio ambiente. Asimismo, ha llamado al Gobierno en sus diferentes niveles, a dar prioridad a la economía del país, al desempleo y sobre todo a la sostenibilidad económica del país, proponiendo la condonación de la deuda externa.

La Iglesia Católica a través de su brazo social la Pastoral Social Cáritas Bolivia y en coordinación con la Red de Pastorales Caritas Diocesanas ha promovido la dignidad, el desarrollo humano integral y el cuidado de la creación, priorizando la ayuda a poblaciones vulnerables, en situación de pobreza y exclusión social, a través de diferentes campañas: “Ayúdanos a Amparar”, “Alimentemos la Esperanza”, “Campaña por el Beni”, “Reciclar y no fracasar”, llegando a 17.200 personas y ejecutando más de 2,3 millones de bolivianos, para contrarrestar el COVID 19.

La Conferencia Episcopal Boliviana, en muchas ocasiones ha expresado también mensajes de solidaridad, pero al mismo tiempo exhortó a bolivianos a cuidar la vida de los sectores más vulnerables, ante el desamparo que sufren por la propagación exponencial de la pandemia del coronavirus. Haciendo diferentes  llamados a autoridades competentes a generar acciones de previsión de situaciones de riesgo, y a la sociedad en general, a realizar acciones de solidaridad con la población más vulnerable. Asimismo, expresó su preocupación ante diferentes situaciones como la paralización de la educación frente a la clausura del año escolar, y ante la actitud de violencia a causa de los bloqueos, pidiendo en el caso del primero a las Autoridades Gubernamentales a hacer los mejores esfuerzos para que la educación no se detenga, en el segundo caso, a propiciar un diálogo sereno en búsqueda de soluciones, dejando de lado el aprovechamiento político de la pandemia para fines electoralistas y anteponer la salud antes que la política.

Ante esta situación triste y desalentadora que vive el mundo entero y el país en especial, donde la pandemia se ha robado la esperanza de cuantos perdieron en el camino a familiares, o bien tienen a su familiares batiéndose entre la vida y la muerte, y aquellos que viven el hambre y la desesperación ante la pérdida de sus fuentes de trabajo, tengan por seguro que:

“Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: «perecemos» (cf.v.38), también descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos. Nadie se salva solo”